Sergio Rodríguez, investigador de la Facultad de Química (FQ) de la UNAM unidad Sisal, en Yucatán (México), decidió estudiar la saliva del pulpo Octopus maya, o pulpo rojo. La característica principal de este pulpo es que desintegra el interior de sus presas gracias a su veneno, por ello, Sergio comprobó que dicho veneno contiene unos agentes que podrían ser capaces de combatir el Alzheimer.
Al analizar la saliva, descubrieron polipéptidos de taquicinina, que poseen una secuencia de aminoácidos parecida a la proteína beta-amiloide, lo que tendría relación con la placa-amiloide, característica de la enfermedad.
Además identificaron que le veneno presenta dos fases en la alimentación del pulpo, una fracción metabólica y una neurotóxica. Esta última, se veía afectada al introducir el veneno. También descubrieron que esta saliva relaja el músculo liso del íleo aislado de rata, por lo que puede tener uso como miorrelajante.
A pesar de estos avances, el estudio con pulpos es peligroso y supone dilemas éticos, por lo que queda mucho por investigar.
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