LOS CAMBIOS
A CAUSA DE LAS EXTINCIONES
Los “fantasmas”
de mamíferos de Edades anteriores como la de hielo nos enseñan lo que sucede en
un ecosistema cuando se extingue una especie importante. Por la extinción de
una sola especie se puede llegar a perder un 38% de la diversidad funcional,
por lo cual hace a cada especie muy importante. Se estudió a 94 especies de
grandes mamíferos que habitaron la tierra hace 50.000 años para estudiar la relación
entre diversidad funcional y riesgo de extinción. Par ello se realizó la
siguiente pregunta: ¿las especies más distintas eran las más expuestas? Se acabó
demostrando que las especies que sobrevivieron la extinción de la Edad de Hielo eran tan
distintos como que los que no lo hicieron.
Cundo una extinción
sucede, tiene que aparecer una especie que reemplace su función, cosa que con
los mamuts, por ejemplo, no sucedió. Pero con la extinción de los perezosos gigantes
aparecieron los burros, que seguían una dieta muy parecida a la de los
perezosos gigantes.
Pero hoy en
día nos enfrentamos a un gran problema, que hay especies que no tienen equivalente
funcional como son: los osos polares, jaguares y osos hormigueros gigantes y
esto podría producir una consecuencia muy grave en el flujo de la
biodiversidad.

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