Se ha detectado un alto consumo de antibióticos que puede acarrear serios problemas en nuestro organismo.
Los antibióticos son moléculas que atacan a las bacterias. Éstos antibióticos no son muy específicos, por lo que atacan también a las bacterias beneficiosas de la flora intestinal, y que, si no se usan en la dosis adecuada durante el tiempo necesario, favorecen la evolución de bacterias resistentes a ellos. Se está estudiando la posibilidad de que aparezca una bacteria dañina a la que no podremos matar con antibióticos.
Esto ha llevado a la Organización Mundial de la Salud a considerar la aparición de bacterias resistentes a antibióticos como una de las amenazas más serias para la salud global. El uso de estos fármacos ha aumentado en un 39 por ciento entre los años 2000 y 2015 a nivel global.
Es esencial buscar soluciones ya que el hecho de que estos antibióticos dejen de ser efectivos supone gastos sanitarios y una mortalidad más alta.
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