Según
un estudio realizado por el Grupo GEICAM de Investigación en Cáncer de Mama, el
sedentarismo puede llegar a aumentar hasta un 71% el riesgo de desarrollar un
cáncer de mama. El beneficio del efecto protector del ejercicio físico es
ligeramente mayor en mujeres premenopáusicas y en mujeres sin hijos.
Esta
investigación también refleja que la protección que aporta la actividad física
es superior en mujeres con tumores subtipo HER2 positivo y con receptores
hormonales positivos.
La
práctica de ejercicio físico es de gran importancia a la hora de reducir las
recaídas de la enfermedad (hasta un 50% ) y aumentar la supervivencia en las
mujeres que desarrollan un cáncer de mama.

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